El efecto del sismo entra por una única puerta —la interrupción de la actividad y la destrucción de capital— y de ahí se propaga hacia el empleo y, por último, hacia los precios. Cada eslabón alimenta al siguiente, ninguno se calibra por separado. Utilizando modelos de series temporales autorregresivas multiplicativas SARIMA, y aprovechando los datos del efecto de pandemia sobre los indicadores para derivar las elasticidades ajustadas, se pronostica el efecto del choque del sismo en la economía. Esta nota intenta predecir el efecto sobre el crecimiento del Valor Agregado Bruto, el empleo y los precios para el segundo semestre de 2026 de Armenia, Pereira y Manizales.
Las elasticidades tienen la respuesta: del empleo al producto y el reparto de los trabajadores desplazados entre desocupación e inactividad.
- Elasticidad empleo–producto en 2020T2: 2,07 en Armenia, 1,43 en Pereira, 0,90 en Manizales.
- De cada trabajador desplazado, pasó a la desocupación el 38% en Armenia, el 55% en Pereira y el 56% en Manizales; el resto salió a la inactividad.
- Un confinamiento es más destructor de empleo que un sismo: el trabajador no podía salir a buscar trabajo. Por eso las elasticidades se contrajeron un 30% y se encogieron hacia la media entre ciudades antes de usarlas.
