El Quindío figura en la cima del IPBC por accesibilidad y base productiva, pero la ciencia y la tecnología en biotecnología explican apenas 1,04 % de su resultado y la base nacional de investigadores alineados con la misión se redujo a 40 personas en 2025. Una agenda municipal coherente con esa evidencia debería priorizar proyectos de transformación de subproductos del café y de la cadena frutícola en bioinsumos, alimentos funcionales o biomateriales, estructurados como alianzas entre universidades con sede en el departamento, gremios productivos y la administración, de modo que puedan presentarse a la asignación para ciencia, tecnología e innovación del Sistema General de Regalías y a las convocatorias de Minciencias, entre cuyos mecanismos financiados en 2024 y 2025 ninguno tuvo un eje territorial dirigido al Eje Cafetero.

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