I. Contexto: Panorama nacional

Colombia muestra una reducción sostenida del IPM entre 2018 y 2025, pasando en promedio de 27.9% a 16.4% (−11.5 puntos porcentuales). Sin embargo, la brecha entre departamentos sigue siendo enorme: Bogotá con 2.2% en el extremo más bajo, y Vichada con 55.2% en el extremo más alto. El año 2020 fue un quiebre en la tendencia positiva por el efecto pandemia, y la recuperación retomó el rumbo desde 2021.

Reducción nacional del IPM 2018–2025 (promedio departamental)

IPM Total 2018

27.9%

Promedio departamental

IPM Total 2025

16.4%

Promedio departamental

Reducción acumulada

−11.5 pp

2018 → 2025

Rango 2025

2.2 – 55.2%

Bogotá → Vichada

Tendencia IPM Total — Eje cafetero y Tolima (2018–2025)

Caldas Quindío Risaralda Tolima Promedio nacional
Tendencia IPM Total. Caldas bajó de 13.8 a 7.9. Quindío de 14.2 a 6.7. Risaralda de 11.6 a 4.9. Tolima de 22.2 a 12.2.

Reducción 2018–2025 por zona (puntos porcentuales)

Total Cabeceras Rural disperso
Reducción total: Caldas −5.9, Quindío −7.5, Risaralda −6.7, Tolima −10.0. Rural: Tolima −25.1pp.

Ranking IPM Total 2025 — todos los departamentos

II. Rap Eje Cafetero

Fuente: Secretaría de Hacienda de Armenia con datos Dane (2026)

Risaralda es el gran logro de 2025 y el caso más destacado de la región. Cayó a 4.9% total, con un desempeño extraordinario en cabeceras municipales (1.8%), el segundo más bajo del país después de Bogotá. La reducción rural fue de −10.4 pp, la más fuerte del Eje Cafetero. No obstante, el área rural sigue en 17.6%, lo que indica que la brecha urbano-rural persiste.

Quindío bajó a 6.7% total (−7.5 pp desde 2018), con una reducción equilibrada tanto en cabeceras (−7.5 pp) como en zona rural (−7.8 pp). Es el departamento del Eje Cafetero con mayor consistencia en la reducción a lo largo del período.

Caldas llegó a 7.9% total (−5.9 pp), con una trayectoria algo irregular que tuvo un repunte en 2024 antes de retomar la caída. Su área rural en 18.9% sigue siendo la más alta del Eje Cafetero.

Tolima registra la mayor reducción en términos absolutos de los cuatro: −10.0 pp en total y un impresionante −25.1 pp en zona rural dispersa (de 44.7% a 19.6%). Sin embargo, parte desde niveles más altos y termina en 12.2%, ubicándose como el departamento de la región con mayor pobreza multidimensional aún.

III. Avances por variables

4.1 Educación — la dimensión más pesada del IPM

Bajo logro educativo es la variable de mayor magnitud del IPM en la región y la de peor desempeño relativo. Tolima y Caldas rondan el 47–50%, lo que significa que casi la mitad de los hogares tiene rezagos educativos severos. La velocidad de reducción es muy lenta (3–8 pp en 7 años), evidenciando que se trata de un problema estructural que no responde fácilmente a políticas de corto plazo.

Rezago escolar tiene mejor dinámica: Risaralda y Quindío lideran con caídas superiores a 7 pp. Tolima, que parte del nivel más alto (25.6%), avanza pero sigue siendo el rezagado de la región.

Inasistencia escolar muestra el impacto más dramático de la pandemia en 2020 —Tolima llegó a 14.2%— pero también la recuperación más rápida. En 2025 todos están por debajo del 2.5%.

Analfabetismo baja lentamente en todos los departamentos, con oscilaciones que sugieren problemas de cobertura de programas de educación para adultos.

4.2 Trabajo — el gran cuello de botella

Trabajo informal es la variable más alta de todo el IPM y prácticamente no se mueve. Tolima está atascado entre 77% y 80%, y los demás oscilan entre 65% y 72%. En siete años, ningún departamento logró una reducción significativa, lo que refleja que la formalización laboral en Colombia es un reto de política estructural que supera el alcance de los programas departamentales.

Desempleo de larga duración también se mantiene estancado entre 14% y 20%, con un pico pandémico en 2020. La variable no cede: todos los departamentos están casi igual en 2025 que en 2018, lo que contrasta con los avances en otras dimensiones del IPM.

Trabajo infantil es la excepción positiva en esta dimensión: Tolima redujo 2.4 pp y Risaralda 1.4 pp. Sin embargo, hay repuntes en 2024–2025 en Quindío y Caldas que merecen monitoreo.

4.3 Salud — avances significativos pero con volatilidad

Sin aseguramiento en salud muestra la reducción más consistente del grupo. Tolima bajó de 10.6% a 3.9% y Caldas llegó a 3.5% en 2024. Esto refleja los avances nacionales en afiliación al sistema de salud.

Barreras de acceso a servicios de salud presenta la mayor volatilidad del IPM: Risaralda pasó de 6.0% en 2024 a 0.3% en 2025, y Tolima registra fluctuaciones amplias. Esto puede deberse a cambios en la medición, en la oferta hospitalaria o en la percepción de los hogares, más que a cambios estructurales reales.

Barreras para cuidado de primera infancia baja lentamente. Tolima lidera con −3.6 pp y cierra en 2.8%. Risaralda es el más irregular.

4.5 Vivienda — rezagos persistentes en lo rural

Acceso a agua mejorada sigue siendo un problema importante en Tolima (9.0%) y Caldas (8.4%), impulsado por las zonas rurales. Quindío es el mejor posicionado (2.4%), mostrando la ventaja de ser el departamento más urbanizado del Eje Cafetero.

Inadecuada eliminación de excretas mantiene a Tolima como el más rezagado (4.9%), con una reducción de 4 pp en el período. Risaralda tuvo un pico inusual en 2023 (8.4%) que se corrigió en 2025.

Material de pisos es llamativo: Tolima mantiene valores de 3.6–4.9%, mientras que Caldas, Quindío y Risaralda están por debajo del 0.5%. Esto revela una brecha de calidad habitacional rural muy marcada en Tolima.

Hacinamiento crítico y material de paredes tienen valores bajos y en descenso general en la región, lo que sugiere que la calidad básica de la vivienda no es el principal motor del IPM en estos departamentos.

V. Recomendaciones para mejora del IPM

Los cuatro departamentos comparten tres problemas que ninguno ha resuelto en siete años: trabajo informal estructural, bajo logro educativo y desempleo de larga duración. Ninguna política departamental aislada puede moverlos sola — requieren articulación con el Ministerio de Trabajo, el SENA y el MEN con recursos y compromisos nacionales.

Más allá de eso, cada departamento tiene una agenda diferenciada:

Risaralda entra a 2026 en modo de consolidación y perfeccionamiento. Con 4.9% de IPM total y cabeceras en 1.8%, el reto ya no es reducir masivamente sino corregir volatilidades (saneamiento, barreras de salud) y atacar la brecha urbano-rural de 15.8 puntos que todavía subsiste. Si logra bajar a 3.5%, entraría al podio nacional junto a Bogotá y Cundinamarca.

Quindío necesita sostener sus avances con mayor foco en el mercado laboral. Tiene las condiciones estructurales más favorables del grupo, pero el repunte del trabajo infantil en 2025 y el estancamiento del trabajo informal son señales de alerta que requieren acción inmediata en 2026 antes de que se consoliden.

Referencias

DANE. (2026). Pobreza monetaria. https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/pobreza-y-condiciones-de-vida/pobreza-multidimensional

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