I. Contexto

En los años recientes, la discusión en Colombia acerca de la educación superior se ha enfocado sobre todo en la cobertura, el ingreso y la calidad académica. No obstante, lo que comienza a redefinir el futuro del mercado laboral y del sistema educativo es un factor estructural: la transformación demográfica.

La disminución constante en la natalidad, que se ha notado a nivel nacional y de manera más significativa en ciudades intermedias como Armenia, está modificando la base poblacional que nutre los diversos niveles del sistema educativo.

En la educación superior, este fenómeno no se presenta de forma instantánea. Su efecto es, en cambio, acumulativo y progresivo: comienza con una disminución de los nacimientos, se manifiesta años más tarde en el cierre de jardines, la disminución de la matrícula en las escuelas primarias y secundarias y finalmente llega a la educación superior y al mercado laboral. Por lo tanto, las elecciones que se realicen hoy en cuanto a educación y formación de talento humano determinarán la habilidad de cada región para producir empleos, tener productividad y mantener una sostenibilidad fiscal en el futuro.

Los resultados positivos conviven con una realidad territorial heterogénea: mientras la cobertura crece, la población joven comienza a reducirse, especialmente en territorios que enfrentan procesos de envejecimiento acelerado y migración juvenil. Bajo estas circunstancias, Armenia afronta un reto doble. Por una parte, tiene que prepararse para que la demanda potencial de educación superior disminuya en el mediano y largo plazo; por otra parte, debe asegurarse de que los cursos ofrecidos sean relevantes y se alineen con las dinámicas productivas regionales, para ayudar a disminuir el desempleo y aumentar la empleabilidad. La educación superior deja de ser únicamente un asunto de acceso y se convierte en un instrumento estratégico de desarrollo territorial

II. La educación superior en Colombia

En los últimos diez años, el acceso a la educación superior en Colombia ha crecido considerablemente. Según el informe 123 del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, entre 2014 y 2024 se ha registrado un progreso constante en la inclusión de jóvenes en el sistema educativo superior, al aumentar la cobertura bruta nacional del 49,82 % al 57,53 %.

La expansión de la oferta académica, el fortalecimiento de la educación pública, los programas de financiamiento y crédito educativo, así como un incremento en la valoración social de la educación como medio para escalar en la sociedad son factores que contribuyen al crecimiento. En términos generales, Colombia logró aproximarse a las normas regionales; sin embargo, sigue estando por debajo de los niveles de cobertura que se registran en naciones de la OCDE.

Gráfica 1. Cobertura bruta nacional en educación superior (2014–2024)

Fuente: Secretaría de Hacienda de Armenia con datos LEE – Universidad Javeriana, 2024

La gráfica muestra que, aunque la tendencia es ascendente en general, el proceso no ha seguido un patrón lineal. Se nota una desaceleración y hasta una ligera contracción entre 2018 y 2020, relacionada con los choques sociales y económicos que impactaron la permanencia y el acceso de los alumnos. Sin embargo, desde 2021 la cobertura vuelve a su camino de crecimiento, y en 2024 llega a ser la más alta de la serie.

No obstante, el mismo estudio de la Universidad Javeriana señala que esta expansión en la cobertura coexiste con señales de alerta a nivel estructural. Se observa, en particular, una reducción constante de las inscripciones en programas de pregrado, particularmente en el ámbito privado; además, hay una presión cada vez mayor sobre la rentabilidad y la sustentabilidad financiera de ciertos programas académicos. Esto indica que el crecimiento porcentual de la cobertura no significa necesariamente un incremento absoluto en el número de alumnos; podría suceder en un escenario donde las cohortes de jóvenes están disminuyendo.

En resumen, la transformación de la educación superior en Colombia revela un sistema que ha conseguido ampliar su cobertura, pero que empieza a afrontar nuevos límites estructurales. La disminución de la población joven es el más importante a futuro, lo que requiere repensar el modelo tradicional de crecimiento que se basa en aumentar los cupos y avanzar hacia una estrategia enfocada en sostenibilidad, pertinencia y articulación con el mercado laboral.

3. Análisis comparado: resultados nacionales vs Armenia

A pesar de que Colombia ha conseguido aumentar la cobertura en educación superior durante los últimos diez años, la situación demográfica de ciudades intermedias como Armenia sugiere un panorama distinto a mediano y largo plazo.

Se prevé que la población de 15 a 24 años, la cohorte principal para ingresar a la educación superior disminuirá de manera gradual en los próximos decenios. La población joven de Armenia verá una reducción continua entre 2030 y 2050, lo que significa que la demanda potencial universitaria se reducirá estructuralmente, sin importar lo que se ofrezca.

La proyección local de la población joven y la cobertura bruta nacional (57,53 % en 2024, según el LEE de la Universidad Javeriana) se cruzan para evidenciar este contraste.

Gráfica 2. Cruce entre cobertura nacional y población potencial (15–24 años) en Armenia (2030–2050)

Fuente: Scerataría de Hacienda de Armenia

La gráfica muestra dos tendencias simultáneas:

  • Una línea descendente de población 15–24, que representa la base potencial de estudiantes.
  • Una estimación de “matrícula potencial” si Armenia lograra mantener el nivel de cobertura nacional actual del 57,53%.

Aún si Armenia lograra y sostuviera la cobertura nacional de 2024, la cantidad total de alumnos tendería a bajar con el tiempo como consecuencia del descenso demográfico. Esto implica que el reto no será solamente extender el acceso, sino también administrar un sistema con una cantidad reducida de estudiantes potenciales.

En la práctica, esta situación podría significar:

  • Reducción de la presión por nuevos espacios en universidades.
  • Peligro de que la infraestructura académica no se use lo suficiente.
  • Aumento de la competencia entre instituciones para captar alumnos.
  • La necesida de redefinir los programas académicos para asegurar la sostenibilidad y la pertinencia

El contraste entre los resultados a nivel nacional y la realidad local revela que, cuando la base demográfica disminuye, el crecimiento porcentual de cobertura no asegura estabilidad en matrícula. Por lo tanto, en Armenia, la planificación educativa tiene que incluir de forma explícita el elemento demográfico como un componente estructural a medio y largo plazo.

4. Relación entre educación superior, desempleo y empleabilidad regional

No se puede restringir el estudio de la educación superior a la matrícula o a la cobertura. La habilidad del mercado laboral para recibir talento preparado es el factor clave. En esta línea, el desempeño del desempleo en Armenia y la evolución de las vacantes inscriptas nos posibilitan acercarnos a la conexión existente entre la capacitación profesional y la empleabilidad en la región.

De acuerdo con el artículo de desempleo del Observatorio Económico de la Alcaldía, Armenia tuvo en 2025 una tasa general de desempleo del 10,0 %, y una tasa cercana al 17% entre los jóvenes; esto muestra que la población joven es más vulnerable en comparación con el mercado laboral total. Esta información indica que el desafío no es solo aumentar la disponibilidad de acceso a la educación superior, sino garantizar que la capacitación satisfaga las demandas productivas del área.

La serie anual de ofertas/vacantes registradas en Armenia entre 2019 y 2023 se elaboró utilizando el Anexo de Demanda Laboral (Servicio Público de Empleo).

Gráfica 3. Vacantes/ofertas de empleo registradas – Armenia (2019–2033)
(Histórico y proyección a 10 años)

Fuente: Secretaría de Hacienda de Armenia con datos demanda laboral servicio público de empleo (2025)

La serie histórica presenta una notable volatilidad, con un descenso durante la época de crisis económica y una posterior recuperación. Para estimar cómo será el comportamiento en los próximos diez años (2024-2033), se aplicó una tasa media de crecimiento anual compuesta (CAGR) correspondiente al período 2019-2023:

donde:

  • V2023= vacantes registradas en 2023
  • V2019= vacantes registradas en 2019

La proyección anual se estimó mediante:

donde k es el número de años hacia adelante.

El objetivo de este ejercicio no es anticipar el futuro del mercado laboral con precisión, sino crear un escenario base que sea consistente con la conducta reciente. La tendencia indica que, a pesar del crecimiento moderado, la cantidad de puestos vacantes no se incrementa exponencialmente.

Para evaluar la relación entre oferta educativa y demanda laboral, se construyó un Índice de Presión Laboral, definido como:

Es decir, el número de vacantes disponibles por cada joven potencialmente formado.

Gráfica 4. Índice de presión laboral – Armenia (2025–2033)
(Vacantes por potencial formado)

Fuente: Secretaría de Hacienda de Armenia (2026)

La interpretación de la gráfica de presión laboral ejemplifica lo siguiente:

  • Entre más cercano a uno sea el índice, habría una mayor capacidad de absorción del mercado laboral sobre la población formada.
  • Entre menor sea el resultado o más se acerque a cero, significa que hay menos vacantes por cada joven formado, aumentando la competencia laboral.

Sin embargo, el mercado labora de Armenia ha mostrado dificultades para la generación de puestos de trabajo adicionales, con lo que, si las vacantes se estancan, la presión laboral podría mostrar valores críticos. Si se asume que la generación de vacantes se estancan alrededor de los 16,400, el índice de presión laboral se establecería en torno al 0.41 para el año 2033.

Con estas proyecciones podemos concluir que, más matrículas pueden significar más competencia si el mercado no crece al mismo ritmo, por eso los planes de desarrollo en educación no pueden ser ajenos al desarrollo económico. Adicional el envejecimiento poblacional al que se enfrenta la ciudad de Armenia, como la sociedad en general, cambia la naturaleza del problema. En el corto plazo, el desafío es integrar a jóvenes capacitados. En el largo plazo, si no se planifica de manera apropiada, la disminución en la población juvenil podría resultar en una falta de talento.

Como resultado a esta problemática, Armenia debe buscar apalancarse de estrategias integradas en las que la educación superior, la formación técnica, el fomento de inversión y la creación de empleo colaboren entre sí. En caso contrario, la ciudad podría afrontar al mismo tiempo desempleo juvenil en el presente y una escasez de capital humano en el futuro.

5. Desafíos estructurales de la educación superior

El estudio realizado muestra que la educación superior en Armenia se halla en un cruce de caminos estructural, influido por tres fuerzas concurrentes: el cambio demográfico, la dinámica del mercado de trabajo y la sostenibilidad institucional del sistema educativo.

En primer lugar, la disminución gradual de la población joven (de 15 a 24 años) supone que, a mediano y largo plazo, habrá una tendencia a reducirse el número potencial de alumnos universitarios. Este fenómeno cambia la lógica convencional de expansión educativa, que se fundamenta en aumentar los espacios disponibles. El desafío ya no consistirá en aumentar la cantidad, sino en mantener la calidad, la pertinencia y la eficiencia en un entorno de menor demanda demográfica.

En segundo lugar, la intersección entre las vacantes registradas y la formación potencial demuestra que no existe una correlación automática entre el empleo y la educación. El Índice de Presión Laboral creado en este estudio indica que, incluso en situaciones de crecimiento moderado del mercado laboral, la captación de talento está supeditada a la capacidad efectiva para crear empleo formal. Esto exige reconsiderar la educación superior como una herramienta vinculada al desarrollo productivo de los territorios y no como un sistema desconectado del contexto económico.

En tercer lugar, el envejecimiento de la población plantea un reto extra: en el corto plazo se experimenta una presión competitiva para la inclusión laboral de los jóvenes, mientras que a largo plazo podría haber una falta de talento cualificado, sobre todo si la migración juvenil persiste y no se establecen tácticas para mantener o atraer a personas en edad productiva.

Lo mencionado anteriormente plantea cuatro desafíos estructurales para la ciudad de Armenia, el primero y más importante es que debe haber pertinencia academica y alineación sectorial con el fin de que los programas de educación superior deben responder a las necesidades reales de los sectores económicos estratégicos del territorio. En ese orden de ideas podemos implementar estrategias articuladas entre la educación, la empresa y el Estado, mediante una planificación educativa coordinada con políticas de inversión, emprendimiento y formalización laboral.

Por otro hay que repensar modelos donde la potencial reducción en las mátriculas no afecten la estabilidad financiera de las instituciones ya sean públicas o privadas, anticipando los ajustes necesarios para la atención de la población activa, lo que conlleva a una gestión demográfica estratégica mediante políticas de atracción y retención como parte fundamental para un buen desarrollo económico.

Para concluir, el futuro de la educación superior en Armenia no está únicamente determinado por aumentar la cobertura. Se basa en fusionar la demografía, el mercado laboral y la planificación territorial con una perspectiva a largo plazo. La educación superior tiene que convertirse en un instrumento que fomente la cohesión social y la productividad, y que pueda adecuarse tanto a una población en constante cambio como a un ambiente laboral dinámico.

La evidencia indica que el verdadero reto no es formar más, sino hacerlo de mejor manera y para lo que el territorio precisa realmente, garantizando que cada generación joven tenga posibilidades concretas de integrarse al mercado laboral y contribuir al progreso regional.

Referencias:

·  Laboratorio de Economía de la Educación (LEE), Pontificia Universidad Javeriana (2024). Estadísticas en educación superior en pregrado en Colombia – Informe 123.

·  Servicio Público de Empleo (SPE). Anexo de Demanda Laboral – Año 2023 (Municipios).

·  Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) – Mercado laboral.

·  Observatorio Económico de Armenia (2025). Tasa de desempleo – Armenia y principales ciudades del Eje Cafetero.

·  Proyecciones demográficas municipales – Matriz etaria utilizada para el análisis (2025–2050).

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