Quindío, Risaralda y Caldas · 2007–2025 · tasas por 100 y población en miles de personas
El Quindío cierra 2025 con la mejor cifra de desempleo de su historia reciente —10,3%, frente al 22,8% de 2020— y con 262 mil ocupados, el máximo de toda la serie. Aun así, sigue siendo el departamento con mayor desempleo del Eje Cafetero: 2,4 puntos por encima de Risaralda y 1,2 por encima de Caldas. La mejora es real, pero parte de un rezago persistente y convive con una subutilización de la fuerza de trabajo que apenas cede.
Nota metodológica. En 2021 el DANE rediseñó la Gran Encuesta Integrada de Hogares, por lo que las series antes y después de ese año no son estrictamente comparables. La subocupación no tiene dato para 2020 y la fuerza de trabajo potencial solo se publica desde 2021; en los gráficos esos puntos aparecen interrumpidos, no en cero.
1. Desempleo: la mejor cifra de la serie, y aun así la más alta de la región
Tasa de desocupación (%)
Porcentaje de la fuerza de trabajo que busca empleo y no lo encuentra.
Ver datos
Brecha de desempleo del Quindío frente a sus vecinos
Diferencia en puntos porcentuales. Valores positivos: el Quindío tiene más desempleo.
La brecha se amplió de forma sostenida entre 2014 y 2020, hasta un máximo de 8,3 puntos frente a Risaralda, y se ha reducido a 2,4 puntos en 2025. Esa convergencia es el hecho más favorable del período reciente, aunque el Quindío todavía no ha vuelto a igualar a ninguno de los dos departamentos, algo que sí ocurrió en 2010.
2. Ocupación y participación: la recuperación del empleo
Tasa de ocupación (%)
Ocupados como porcentaje de la población en edad de trabajar.
Tasa global de participación (%)
Fuerza de trabajo (ocupados + desocupados) como porcentaje de la población en edad de trabajar.
La participación cayó con fuerza en 2020 y no ha vuelto a los niveles prepandemia en ninguno de los tres departamentos: el Quindío promedia 57,3% en 2021–2025 frente a 63,0% en 2007–2019. Menos gente buscando trabajo explica buena parte de la caída del desempleo medido; el indicador que no engaña es la tasa de ocupación.
Población ocupada (miles de personas)
Nivel absoluto de empleo. El Quindío alcanza en 2025 su máximo histórico: 262,3 mil ocupados.
3. ¿De dónde viene el empleo nuevo?
Descomposición del cambio en ocupados, 2019–2025
Miles de personas. El efecto demográfico mide cuántos empleos habrían aparecido solo por el crecimiento de la población en edad de trabajar, manteniendo la tasa de ocupación de 2019; el efecto tasa de ocupación mide la mejora del desempeño del mercado laboral.
De los 30,3 mil empleos que ganó el Quindío desde 2019, dos terceras partes (20,5 mil) se explican solo por el aumento de la población en edad de trabajar y una tercera parte (9,0 mil) por una mayor tasa de ocupación. Risaralda muestra el patrón opuesto y preocupante: su población en edad de trabajar habría generado 32,4 mil empleos, pero la caída de su tasa de ocupación restó 10,2 mil.
4. Subutilización: el desempleo no cuenta toda la historia
Composición de la población en edad de trabajar, 2025
Porcentaje de la PET en cada situación. La suma de ocupados y desocupados es la fuerza de trabajo.
Tasa de subutilización ampliada (%)
Desocupados + subocupados + fuerza de trabajo potencial, sobre la fuerza de trabajo ampliada. Disponible solo desde 2021.
Mientras la tasa de desocupación del Quindío cayó 4,8 puntos entre 2021 y 2025, su subutilización ampliada apenas bajó 2,1 puntos y en 2025 volvió a subir a 25,0%: uno de cada cuatro quindianos con vínculo con el mercado laboral está desempleado, subocupado o disponible sin buscar activamente. La brecha con Risaralda es de 9 puntos. El desplazamiento es visible en el detalle: la fuerza de trabajo potencial del Quindío pasó de 5,5% a 9,2% de la fuerza de trabajo, y la subocupación repuntó de 5,6% a 7,8% en el último año.
5. Demografía: la ventana se está cerrando
Población en edad de trabajar como porcentaje de la población total
El bono demográfico: proporción de la población en edades productivas.
El Quindío tiene la mayor proporción de población en edad de trabajar de los tres (82,1% en 2025) y ganó 6,2 puntos desde 2007. Pero el ritmo se aplanó: entre 2007 y 2015 sumó 4,8 puntos; entre 2015 y 2025, solo 1,4. La demografía dejó de ser un viento de cola y en la próxima década se convertirá en un lastre, lo que hace que la vía del crecimiento del empleo tenga que pasar por la tasa de ocupación, no por más personas en edad de trabajar.
6. Hallazgos
Mejor desempleo de la serie, pero todavía el peor de la región. La tasa de desocupación del Quindío bajó a 10,3% en 2025, su mínimo desde 2007 y menos de la mitad del pico de 22,8% en 2020. Aun así supera a Risaralda (7,9%) y a Caldas (9,1%). En promedio 2007–2025 el Quindío registró 15,2% de desempleo, frente a 11,8% en Risaralda y 10,9% en Caldas: un rezago estructural de más de tres puntos.
La brecha se está cerrando. La diferencia con Risaralda pasó de 8,3 puntos en 2020 a 2,4 en 2025, y con Caldas de 6,0 a 1,2. Es la mejor convergencia de las dos décadas y coincide con la recuperación del turismo y los servicios que también se observa en el VAB.
Máximo histórico de empleo. Con 262,3 mil ocupados, el Quindío supera en 13,1% su nivel de 2019 —la mejor recuperación de los tres departamentos (Caldas 9,9%, Risaralda 4,9%)— y acumula un crecimiento del empleo de 31,5% desde 2007.
Pero dos tercios del empleo nuevo son demografía, no desempeño. De los 30,3 mil empleos ganados desde 2019, 20,5 mil se explican por el crecimiento de la población en edad de trabajar. Solo 9,0 mil provienen de una mayor tasa de ocupación. El motor está agotándose: la PET creció 24,8% en dieciocho años, pero su ritmo se redujo a la mitad en la última década.
La participación laboral no se ha recuperado. La TGP promedia 57,3% en 2021–2025 frente a 63,0% en 2007–2019, una caída de 5,7 puntos. Casi 194 mil quindianos en edad de trabajar están fuera de la fuerza laboral, 23 mil más que en 2019. Parte de la caída del desempleo es retiro del mercado, no absorción de empleo.
La subutilización es el problema no resuelto. La tasa ampliada del Quindío se mantiene en 25,0% en 2025 —solo 2,1 puntos por debajo de 2021— frente a 16,0% en Risaralda y 19,7% en Caldas. Y su composición empeoró: la fuerza de trabajo potencial casi duplicó su peso (de 5,5% a 9,2% de la fuerza de trabajo) y la subocupación repuntó de 5,6% a 7,8% entre 2024 y 2025.
La tasa de ocupación es el indicador que resume el rezago. Con 53,9% en 2025 el Quindío empata técnicamente con Caldas pero sigue 1,9 puntos por debajo de Risaralda, y aún no recupera su propio máximo de 2014 (55,8%). Once años después, una proporción menor de la población en edad de trabajar quindiana tiene empleo.
Volatilidad alta, coherente con la estructura productiva. La desviación estándar de la tasa de desocupación del Quindío (2,7 puntos) supera la de Caldas (2,1), y su caída en 2020 fue la más profunda de los tres (+6,9 puntos de desempleo en un año). Es el mismo patrón que muestra el VAB: mayor exposición al comercio, el turismo y los servicios personales, que amplifican tanto las caídas como los rebotes.