Finanzas municipales · Eje Cafetero

El ICA después del sismo

El impuesto de industria y comercio grava el año anterior. Eso significa que el terremoto del 10 de agosto de 2026 no golpea la caja del año en que ocurrió, sino la de 2027 —y, con menor fuerza, la de 2028. Este es el tamaño del hueco, y las tres razones por las que no es el que parece.

Contracción del recaudo del ICA en la vigencia 2027
01

Lo que cae no es el recaudo: es la base

Un sismo no destruye impuestos. Destruye la actividad sobre la que los impuestos se liquidan.

El ICA se declara sobre los ingresos brutos obtenidos durante el año gravable inmediatamente anterior. La cadena, entonces, es indirecta y diferida: el sismo interrumpe la actividad económica del segundo semestre de 2026, esa interrupción reduce los ingresos brutos declarables del año gravable 2026, y ese menor valor se convierte en menor recaudo cuando los contribuyentes presenten y paguen su declaración en 2027.

Por eso todo el análisis puede expresarse en términos relativos. La caída porcentual del recaudo es la misma caída porcentual de la base gravable, cualquiera sea la tarifa que aplique cada municipio y cualquiera sea el monto que hoy recaude. Cada secretaría de hacienda solo tiene que multiplicar estos porcentajes por su propia cifra de ICA para obtener el faltante en pesos.

La base que se estimó aquí es la actividad económica gravable de cada ciudad: el valor agregado de industria, comercio y servicios. Se excluye deliberadamente el resto del valor agregado municipal —administración pública, educación y salud oficiales, arriendos imputados—, que no está sujeto al impuesto y que, además, es la parte que menos se interrumpió.

02

El tamaño del hueco

En el escenario central, el recaudo del ICA de la vigencia 2027 cae en Pereira, en Manizales y en Armenia. El orden reproduce el del daño físico: Pereira concentró las víctimas y el colapso de edificaciones en el núcleo comercial, Manizales el daño habitacional, y Armenia salió comparativamente indemne.

La dispersión entre escenarios es amplia, y conviene tomarla en serio: los partes de daño disponibles siguen siendo preliminares y discrepan entre fuentes. En Pereira el rango va de una caída del 2,25% a una del 8,03%. Para una programación presupuestal prudente, el extremo pesimista no es un ejercicio retórico.

Contracción del recaudo por vigencia y escenario
Armenia Pereira Manizales Escenario central
Cada barra recorre el rango entre el escenario optimista y el pesimista; el punto marca el central. La vigencia 2027 se liquida sobre el año gravable 2026 y la vigencia 2028 sobre el año gravable 2027.
03

Por qué es menos de lo que parece: el calendario

El sismo llegó a mitad de año, y el impuesto grava el año entero.

La caída trimestral de la actividad gravable fue severa: en Pereira, −11,4% en el tercer trimestre de 2026 respecto de lo que habría ocurrido sin sismo. Pero la base del ICA no es un trimestre, es la suma de cuatro. Y el primero y el segundo de 2026 son anteriores al 10 de agosto: entran a la declaración completamente intactos.

El resultado es que solo el 39% del choque trimestral llega a la base anual —una proporción notablemente estable entre las tres ciudades, porque no depende de la severidad del daño sino del calendario, que fue el mismo para todas. Trasladar la caída del producto trimestral directamente al presupuesto sobreestimaría el faltante por más del doble.

La base gravable de 2026, trimestre a trimestre
Cada barra representa el año gravable 2026 completo, dividido en sus cuatro trimestres. La franja roja sobre el tercer y cuarto trimestre es la actividad que el sismo eliminó, dibujada a escala real sobre la altura de cada trimestre. Los dos primeros trimestres son anteriores al 10 de agosto y no registran pérdida alguna. Escenario central.
04

Por qué es más de lo que parece: la composición sectorial

El ICA grava exactamente los sectores que el sismo cerró.

Aquí el efecto va en dirección contraria. El impuesto no recae sobre toda la economía municipal, sino sobre industria, comercio y servicios. Y esos son precisamente los sectores interrumpibles: los que cierran cuando un edificio queda en evaluación estructural, cuando se corta el suministro, cuando la clientela deja de salir. En Pereira, el 34% de los negocios cerró y el 70% del comercio resultó afectado.

La parte del valor agregado que no paga ICA —administración pública, educación y salud oficiales, servicios públicos domiciliarios, arriendos imputados— es justamente la que siguió funcionando. Un hospital público no cierra por el sismo; un almacén de ropa sí.

La consecuencia aritmética es que la base del ICA se contrae alrededor de 1,47 veces más que el valor agregado total de la ciudad. Medir el impacto sobre el VAB completo, como haría un análisis macroeconómico convencional, subestima sistemáticamente el daño fiscal.

En cifras. En Pereira el valor agregado total de 2026 cae 3,06%, pero la porción gravada con ICA cae 4,48%. En Manizales, 2,10% frente a 3,09%. En Armenia, 0,75% frente a 1,11%.
05

Lo que amortigua: la inflación

El ICA se liquida sobre ingresos brutos en pesos corrientes, no sobre volúmenes. Y el sismo, además de destruir actividad, empujó los precios hacia arriba: interrumpió rutas de abastecimiento, encareció el transporte y los alimentos, y —donde se perdió parque habitable— presionó los arriendos.

Esas dos fuerzas se restan. La base gravable en pesos corrientes cae menos que la actividad real, y el alivio es mayor donde mayor fue el impulso inflacionario:

Escenario central. La amortiguación es la diferencia entre la contracción de la base medida en pesos corrientes y la medida en volumen.

Hay algo casi paradójico en el resultado. Manizales es la ciudad cuyos hogares más sufren el encarecimiento —perdió una fracción del parque habitable diez veces mayor que Pereira, y el arriendo pesa cerca de la quinta parte de la canasta—, y es también la que menos recaudo pierde en términos relativos por esa misma vía. El costo lo pagan los arrendatarios; el alivio lo recibe la tesorería.

06

Cuándo se siente: tres momentos, no uno

El faltante no llega de golpe en un solo giro presupuestal. Se reparte en tres momentos distintos, y confundirlos lleva a programar mal la caja.

Durante 2026. La retención en la fuente del ICA se practica sobre los pagos del propio año gravable. Una fracción del menor ingreso bruto del segundo semestre deja de retenerse en el momento mismo en que la actividad se contrae, de modo que parte del hueco aparece en la caja de 2026 sin esperar a ninguna declaración.

En 2027. El grueso, cuando los contribuyentes liquiden y paguen el año gravable 2026. Es el momento que recogen las cifras principales de este análisis.

En 2028. Una segunda vuelta, más pequeña pero real. La destrucción de capital productivo no se repone en un semestre, de modo que la actividad de 2027 sigue por debajo de su trayectoria sin sismo y arrastra la base del año gravable siguiente. En el escenario central la caída adicional es de en Pereira y en Manizales.

Vale la pena señalar el escenario optimista, donde 2028 aparece en positivo: si la reconstrucción se ejecuta con rapidez, el gasto en obra y materiales puede llevar la actividad gravable por encima de la línea base y devolver a la tesorería, con dos años de retraso, algo de lo perdido.

Trayectoria de la base gravable, trimestre a trimestre
Armenia Pereira Manizales
Desviación de la actividad gravable con ICA respecto de su trayectoria sin sismo, escenario central. Los trimestres de 2027 corresponden a la vigencia 2028 y son una extrapolación del mismo perfil de recuperación más allá del horizonte validado del modelo.
07

Todas las cifras

Contracción porcentual de la base gravable del ICA, y por tanto del recaudo, respecto de la trayectoria contrafactual sin sismo. Para obtener el faltante en pesos, multiplique cada porcentaje por el recaudo de ICA que el municipio proyecta para la vigencia correspondiente.

Qué se sigue de esto para la programación presupuestal

  1. No trasladar la caída trimestral del producto al presupuesto. El calendario del impuesto absorbe casi dos tercios del choque; hacerlo directamente duplicaría el faltante estimado.
  2. Pero tampoco usar el VAB total como base. El ICA grava los sectores que se cerraron, no los que siguieron operando: el daño fiscal es cerca de 1,5 veces el daño macroeconómico agregado.
  3. Programar sobre el escenario pesimista, no sobre el central. Los partes de daño son preliminares y se contradicen entre fuentes; el costo de subestimar el faltante es mayor que el de reservar de más.
  4. Prever dos vigencias. El efecto no se agota en 2027; la vigencia 2028 arrastra una fracción apreciable, salvo que la reconstrucción se ejecute con rapidez.
  5. Vigilar la retención en la fuente de 2026 como indicador temprano. Es la primera señal observable del tamaño real del choque, y llega meses antes de la declaración anual: permite corregir la proyección antes de comprometer el presupuesto de 2027.
08

Cómo se estimó, y qué no cubre

La trayectoria sin sismo de cada ciudad se estimó con modelos SARIMA sobre el panel trimestral 2009–2026, con variables de intervención para la pandemia. Sobre esa línea base se aplicó un choque calibrado con los partes de daño de la UNGRD normalizados por población, anclado en el único dato de disrupción observado directamente —el 34% de negocios cerrados en Pereira— y con una recuperación a dos velocidades: cierres precautorios que reabren en días, y reposición física que toma meses.

Tres advertencias sobre el alcance del ejercicio. La primera es que los partes de daño son preliminares; los escenarios existen para cubrir esa incertidumbre, no para adornarla. La segunda es que la trayectoria de 2027 es una extrapolación: extiende el mismo perfil de recuperación cuatro trimestres más allá del horizonte que se validó con pruebas fuera de muestra, de modo que las cifras de la vigencia 2028 tienen menos respaldo estadístico que las de 2027.

La tercera es de naturaleza distinta y probablemente la más importante. Este ejercicio estima cuánta base gravable desaparece, no cuánta se deja de cobrar. Un desastre también deteriora la capacidad de pago de contribuyentes que siguen siendo sujetos del impuesto, y suele venir acompañado de alivios, plazos y amnistías tributarias. Nueve de cada diez empresas de estas ciudades son microempresas, y casi nueve de cada diez hogares colombianos no tienen seguro sísmico. La mora y las medidas de alivio pueden pesar tanto como la contracción de la base —y no están medidas aquí.